viernes, septiembre 07, 2012

EL MÁS FINO DE LOS CHOCOLATES



Hace poco le dije: “te disfruto como al más fino de los chocolates”. Y es una verdad absoluta. Cristina Cibelli es una de las personas más consecuentes que conozco. Dueña de un compromiso muy singular, he descubierto que sufre cuando no puede cumplir con su palabra. Es casi la única amiga que me reta o me hace ver las cosas cuando me atacan los “desvaríos” tan propios de mí. Con suavidad las más de las veces, con dureza si es necesario. Siempre alegre, se permite enojarse sin dobleces y hacértelo notar. Honesta  a rajatabla, pero también sensible y vulnerable, es un placer estar con ella. Recuerdo algo que nos sucedió hace años cuando todavía vivía en Rosario: un frío sábado cercano al mediodía, estábamos dentro del auto enfrente a la plaza y charlando animadamente. Era un día gris, desapacible y hablábamos de ángeles. En un momento, le pregunté: “Cristi, ¿ves lo mismo que yo?”  “Está todo blanco”, me respondió. Y sí, era cierto. De pronto, todo el paisaje –incluido el interior del auto- se transformó en una luz muy, muy blanca que cubría absolutamente el entorno. Autosugestión o no, lo cierto es que nos dio escalofríos. Era una maravilla. Como maravilla es el amor cotidiano que me brinda ella. Decir que la adoro sería una redundancia.

© Juan José Mestre.


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