martes, marzo 28, 2006

Si todo en la vida

Si todo en la vida se reduce a ausencia, yo soy una más entre los árboles. Cubro mi ser en el follaje para escapar de ti, porque te quiero. Porque te quiero, elevo nubes humeantes en pos de tu olvido. Busco que este telón viscoso de la noche me preserve del recuerdo. Porque te quiero, vivo encerrado en esta choza con paredes de octógonos, malla de cielo ambiguo que tanto se parece al infierno. Me alimento de memoria, ese raído lienzo de presencias acotadas, fugaces, inconstantes. Porque te quiero, la soledad de Heráclito es mi estigma y el devenir, mi sino. Cambiantes soles se suceden y nunca son iguales; sí más oscuros. Los he opacado para no develar mi rostro. He acallado pájaros y colores por no mostrarme y que me veas. Porque te quiero, teñí de negro el blanco de los nardos. Que ni el más mínimo reflejo ose adivinar mis huellas. Porque te quiero, no quiero que me intuyas. Es que sufriré por lo mucho que te quiero y sufrirás por lo mucho que me quieres. Tal vez, un día de aquellos que deje ver las simas del océano, la gloria extrañada de una segunda fuente cante loas a los exiguos desechos de un cráneo lloroso, con las cuencas plenas de desquicio.

© Juan José Mestre

1 comentario:

Cristina Chaca dijo...

Este escrito tuyo es un monumento a la poesìa, a la prosa poètica.

Bellìsimo!

Cris