martes, abril 04, 2006

Como jamás te adoraron

Quisiera que sepas mi secreto, simple, llano, una brisa efímera que en verano eriza la piel por un instante: como jamás te adoraron dioses paganos u oficiales, hice un altar con las ruinas del amor que nos brindaron aquellas olas mansas.

Castillo de arena que la marejada nocturna arrasará, se yergue conciente de su precario acaecer. Quizá, lo único que recuerde su existencia, sea la caracola milenaria que tus manos pusieron en las mías para que no viera el llanto dibujado en imposibles, absurdas evasivas del fervor cuando se niega.

Cubierto con las nubes de la oscura puesta que tus huellas ensalzaban -en el capricho de la grava sumisa a su destino de bordarlas-, fui oscureciendo mi ser mientras la memoria jugueteaba con ese dispar deseo de olvidarte sin poder.

La cruz del sur penetraba el abismo de mi pecho en un baldío destello que sólo hacía de mí antimateria deseando la muerte en todos los universos que puedan existir.

Después, el alba trajo luces nuevas que la mar embebía de misterios que no estaban hechos para mí.

© Juan José Mestre

1 comentario:

Veronica dijo...


JUANJO,

tus textos son un remanso, son como una suave brisa de ternura y de amor que llena el día, mi hoy, plagado de tristezas.
Gracias por visitarme en Mirada de Mujes y por dejar tu huella allí.

Un grana brazo
Vero