viernes, agosto 27, 2010

ANTINOCTURNO

Luz de fuego, sombra del infierno helado, espesura del llanto repetido una y mil veces, vuelo de los cuervos huérfanos de ramas, intacto tormento en cada pústula macerada en vinagre, mirada en blanco sobre la letanía insoportable de los grillos.




Te busco como quien ha perdido la ontológica parsimonia del camposanto, herido en la cruz más raída por la tierra cansada de tanto hueso, marcado por el estigma del amor que se corrompe aunque persista, sangre envilecida de la fuga, incuria atroz de la belleza envuelta en los pliegues del un basilisco, penumbrosa vela que se extingue lentamente.



Te busco sin hallarte. No puedo más que mirar al cielo, tratar de escribir en el agua, grabar mi voz donde no hay eco, besar la mustia caída de la tarde y, en vano, yacer con esa misteriosa entidad que llaman noche.









© Juan José Mestre

1 comentario:

Federico Espinosa dijo...

Muy lindo escrito, buscar y buscar el grito perdido en el olvido.
Saludos señor poeta.