miércoles, julio 22, 2009
lunes, marzo 16, 2009
Mi alimento . Voz: Gustavo Tisocco
miércoles, marzo 11, 2009
HOY NO VUELVO A CASA
Hoy no vuelvo a casa. No regresaré al abismo nostálgico del destierro intramuros. Necesito del aire puro. Del viento que hiera las llagas hasta cauterizarlas, de la locura de la soledad sin recuerdos, del sol salobre que manifieste la vida y del aullido del lobo para gritarle a los atávicos huecos de la noche. Hoy no vuelvo a casa. Mañana quizá sea águila azul exaltando los cielos.
© Juan José Mestre
© Juan José Mestre
lunes, marzo 02, 2009
LA IRA - Voz: Liliana Varela
martes, enero 29, 2008
martes, diciembre 12, 2006
POÉTICA
En la penumbra desgajada de unas hojas amarillas y borrosas, los versos de tus muslos duermen su canción de esperas. Ansioso deambular por la galaxia, una estrella despojada de luz y de cielo recala en la última metáfora de la candela moribunda. Un rincón agolpa el suspirar de la brisa sofocada. Tu espalda, curva llana con pretensión de viento, eriza la suave rosa de tus senos. Un cisne surge del ensueño con su edredón de alas. Afuera, los lobos aúllan impotentes. El negro de tu pelo escribe su arabesco entre las líneas de una rima adormecida.
© Juan José Mestre
jueves, noviembre 30, 2006
SILOGISMO SIN PREMISAS

Si me dices que sí, estoy perdido;
perdido estoy si me dices que no.
En el dilema cotidiano de ir perdiendo haberes
por perderlos nada más,
no caí en la cuenta de haberte ganado, Amor,
como quien va ganando pizcas de abalorios
por ganarlos porque sí.
Así,
ganando pérdidas y perdiendo acervos,
fue que me vi en el día a día
calculando cálculos incalculables
y no me di cuenta (otra vez)
del hecho irrefutable, Amor,
de ser yo vos y vos yo
y que
-definitivamente-
si me dices que sí, estoy perdido
y
perdido estoy si me dices que no.
© Juan José Mestre
miércoles, noviembre 29, 2006
Silente

Silente, la tarde bordea esa pacífica beatitud de tus senos jugueteando con la hierba ligeramente inquieta. Cincel de oro, tornea el sol la triunfal cimbra de tus muslos. Czarina en el limen del éxtasis, sabes de tu pronta muerte y te entregas, magnífica y ubérrima, a la celeste voluntad del éter. Brindas tu pubis generoso y fértil a cualquier estrella fugaz que lo penetre. En un instante, la leche de la noche cubre tus recatos, Popea encinta y bella. En calma, punteas de acechos la alborada. Sabes que la divinidad te espera…
© Juan José Mestre
© Juan José Mestre
sábado, noviembre 25, 2006
DE PRONTO
De pronto, el cielo vira sus azules hacia el gris de la tormenta. Un viento solapado borra los subrepticios surcos de los sembradíos que se cubren con la cerrazón de las espigas. La pampa viste sus ancestrales ropajes: el llano desnudo que vuelve a la malignidad congénita de elementos desatados a fines de noviembre. Es noche. Un centauro hace un bies entre las nubes. Se sabe que en un rato la mansedumbre volverá sobre sus pasos. Pero para entonces puede que nada sea igual, nada.© Juan José Mestre
viernes, noviembre 24, 2006
Opaco
La locura de amar locamente. Luego, la lluvia que borra huellas, el encanto roto de un sueño ya resquebrajado, ilusión muerta en los rastrojos, cenagosa inquietud del laberinto trazado en tu mirada, pútrida encarnación de la muerte que trae más muerte, enamorada ventisca ovillando éter, garabato de las hojas torneadas de desidias, un colibrí exudado de colores y bebiendo licor agrio, allí donde estallan las plegarias.
© Juan José Mestre
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