sábado, marzo 06, 2010

GUARDIANES

 

 

 

Es esa desesperanza que nos nubla el alma, esa desazón que el cielo nos carga de improviso, el continuo peregrinar por nuestras miserias, el canto de las aves, tan ajeno y tan cercano, la arena de una playa que se retira al sueño del abismo, la luna  de marzo (esquiva sensación  de tránsito), y el dulce placer de una mujer que duerme  lo que nos hace ángeles o demonios, magnánimos guardianes de bueno y de lo impío.

 

 

 

© Juan José Mestre

 

 

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