miércoles, mayo 03, 2006

Ayer te vi

Ayer te vi, pero no estabas.


Una barrera de liquen, un océano,
el más abismal de los abismos
nos acogió en sus fauces,
lloramos hipocampos,
nos asomaron trèmulas anémonas
e imposibles caracolas por el alma.


Ayer te vi, pero no estabas.


El número maestro hizo lo suyo:
entonces el azar fue destino,
la magia fue rito negro,
el sonido ancestral de las ausencias
nos cubrió de pronto y,

cada vez más densos,

nos hicimos de sal en el recuerdo




© Juan José Mestre

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