miércoles, diciembre 15, 2010

LAS LENGUAS DEL ESPANTO


Rara textura de naranjo en ciernes, la caricia del estío se disgrega en las rugosas lenguas del espanto. Es la estación de la vida y, sin embargo, siempre se entretiene coqueteando con la muerte. Un extraño hechizo hace que el dulce melocotón se extravíe en la hiel de las ausencias. Un beso puede que dure lo que impone la tregua de estos meses yertos hasta los Idus de Marzo, para que luego sea arrastrado por la primera hojarasca enardecida de olvido. Hacedor de romanzas tempestuosas, guarda su lugar para los ocasos consabidos. Así, ligeramente, el amor se apaga como aquella efímera cerilla que estalla  en su avidez de fuego repentino.




© Juan José Mestre


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